Los
empresarios deben tomar riesgos profesionales, pero también proteger sus bienes
personales. ¿Cómo encontrar un equilibrio?
Algunos
emprendedores vierten todo en sus negocios: el valor de su vivienda, sus
ahorros de vida y una cantidad incalculable de sangre, sudor y lágrimas. Desde
mi punto de vista –como el propietario de un negocio de mediana edad,
divorciado recientemente, responsable de tres hijos, enfrentándome a 12 años de
cuotas universitarias y a mi eventual retiro– no puedo tener el mismo enfoque.
Literalmente, no puedo permitirme el lujo de asumir ese tipo de riesgo.
De
cierta manera, la edad es un factor importante. “Nuestra tolerancia al riesgo,
a cómo se relaciona con las pertenencias personales y con nuestro negocio,
cambia a medida que envejecemos: tendemos a volvernos más conservadores con
ambos”, explica Michael Manning, presidente de Manning Wealth Management, con
sede en San Diego.
Aunque
anima a los empresarios a tomar riesgos profesionales, Manning también sugiere
protegerse contra el agotamiento de los bienes personales. “Es importante crear
una red de seguridad que reduzca el impacto y provea cierta estabilidad,
incluso en el caso de que el negocio falle”, detalla el experto.
Yo
he seguido el consejo de no depender de los bienes personales (o del crédito
personal) para financiar mi negocio. Para asegurar y separar mis finanzas
personales y profesionales, opté por tener dos cuentas de ahorro, que creé
incluso antes de comenzar mi empresa. Me apegué a un presupuesto austero.
Reduje el tamaño de mi casa, cambié mi auto por uno menos costoso y rechacé
todo lujo, esto con el fin de construir un fondo de emergencia que me
permitiera cubrir mis gastos durante seis meses y otro fondo de ahorro para
levantar mi negocio. Destiné 30 por ciento de mi ingreso a estas cuentas, y
después de 18 meses, me sentí listo para despegar.
Vivir
por debajo de tu presupuesto es fundamental para comenzar un negocio, pero
algunos emprendedores llevan este consejo demasiado lejos. Usan sus gastos personales
para justificar los gastos de su empresa floreciente. Le apuestan “a lo
grande”, es decir, invierten todos sus gastos en su empresa, e incluso dejan de
ahorrar para su jubilación.
Sin
embargo, ahorrar para tu retiro es fundamental, pues te obliga a diversificar.
Cuando el cien por ciento de tu riqueza está atado a tu negocio, estás
doblemente expuesto: si falla, pierdes tus ingresos actuales, así como los
ingresos futuros que pudiste haber generado para tu retiro. Para protegerse,
Manning aconseja invertir por lo menos 6 por ciento del ingreso bruto en una
cuenta especial destinada al retiro. Yo invierto 10 por ciento al mes, y este
gasto no es negociable.
Sin
embargo, las decisiones financieras sabias no son suficientes. También es
necesario tomar ciertas medidas para asegurar que tus bienes personales sean
protegidos. Esto incluye contratar un
seguro, así como considerar otras cuestiones legales relacionadas con la
estructura de tu negocio y tu patrimonio, cosas para las que quizá requieras la
asesoría de un experto. Busca la opinión de otros. Y, sobre todo, entiende que
proteger tus finanzas personales requiere que calmes tu optimismo emprendedor y
juegues a la segura.

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